Con 259 votos a favor y 234 en contra, la iniciativa impulsada por la presidenta Sheinbaum no alcanzó la mayoría calificada; Morena adelanta nueva estrategia legislativa mientras la oposición destaca el papel de la pluralidad democrática
Por Félix Muñiz

La reforma electoral promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum fue desechada en la Cámara de Diputados tras no alcanzar la mayoría calificada requerida para modificar la Constitución. Con 259 votos a favor (emitidos por legisladores de Morena y algunos otros congresistas) y 234 votos en contra —provenientes de la oposición y de las bancadas del PT y PVEM—, el dictamen no logró las dos terceras partes necesarias para su aprobación.
La votación evidenció un escenario de alta polarización en el Congreso. Aunque Morena y sus aliados lograron una mayoría simple, esta no fue suficiente para concretar los cambios constitucionales planteados en la reforma electoral, considerada por sus impulsores como un eje prioritario de la agenda política del actual gobierno.
Tras conocerse el resultado, el coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal Ávila, anunció que su bancada comenzará de inmediato la construcción de una alternativa legislativa. “Porque no desmayamos, no vamos a rendirnos, no vamos a claudicar”, expresó el legislador, al adelantar que se trabajará en un “plan B” para impulsar modificaciones en materia electoral desde otras vías jurídicas posibles.
El diputado de Morena por el Estado de Zacatecas Ricardo Monreal sostuvo que el rechazo no implica el abandono de los objetivos planteados en la iniciativa original, sino una reconfiguración de la estrategia parlamentaria. Señaló que su grupo parlamentario evaluará ajustes legales que no requieran mayoría calificada, con el propósito de avanzar en lo que consideran una transformación necesaria del sistema electoral mexicano.
Por su parte, la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, destacó que la votación demostró la relevancia de la pluralidad política en el Congreso. “El rechazo a la reforma electoral demostró para qué sirve la pluralidad en una democracia”, manifestó, al subrayar que la diversidad de posturas permitió un debate amplio y una decisión conforme a las reglas constitucionales.
La legislador apanista Kenia López afirmó que el resultado refleja el funcionamiento de los contrapesos institucionales y el papel de las distintas fuerzas políticas en la deliberación legislativa. Desde la oposición, diversos legisladores coincidieron en que la reforma planteaba cambios de fondo que requerían mayor consenso.
El desenlace abre un nuevo capítulo en la discusión sobre la reforma electoral en México. Mientras Morena se prepara para presentar alternativas, la oposición ha reiterado su disposición al diálogo, aunque con reservas frente a propuestas que, a su juicio, puedan alterar el equilibrio del sistema democrático.
El tema continuará en el centro de la agenda pública en las próximas semanas, especialmente ante el anuncio del “plan B” y las posibles iniciativas que puedan derivarse de esta nueva estrategia legislativa. La reforma electoral, uno de los proyectos más relevantes del actual periodo, seguirá siendo motivo de debate político y parlamentario en el país.
