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Reforma Electoral de Claudia Sheinbaum nace mal y terminará mal: advierte Carolina Viggiano

La senadora del PRI critica que la iniciativa es “una reforma del oficialismo” y acusa riesgos para la representación proporcional y la alternancia democrática

Por Félix Muñiz

 

 

La Reforma Electoral propuesta por Claudia Sheinbaum enfrenta severos cuestionamientos desde el Senado.

La senadora del PRI, Carolina Viggiano Austria, afirmó que la iniciativa “nace mal y terminará mal”, al considerar que se trata de un proyecto impulsado exclusivamente desde el oficialismo, sin consenso ni apertura a la pluralidad política.

Entrevistada en el Senado de la República la legisladora priista Carolina Viggiano sostuvo que las grandes reformas electorales en México han surgido históricamente desde la oposición y el diálogo entre fuerzas políticas.

 

 

“Todas las reformas electorales de este país han nacido de la pluralidad, particularmente de las oposiciones”, recordó, subrayando que incluso cuando el hoy oficialismo era oposición, promovió cambios para abrir la democracia y emparejar la competencia.

Para la senadora del PRI por el Estado de Hidalgo Carolina Viggiano, la Reforma Electoral de Claudia Sheinbaum rompe con esa tradición. “Es una reforma que nace del oficialismo”, sentenció. A su juicio, ni siquiera se tomó en cuenta a partidos aliados del gobierno, lo que evidencia —dijo— una falta de construcción colectiva en un tema que debería ser de Estado.

Uno de los puntos más polémicos es la modificación al método de elección de legisladores plurinominales, tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado. La senadora defendió con firmeza el principio de representación proporcional, al asegurar que lo que cada fuerza política obtenga en las urnas debe reflejarse fielmente en la integración del Congreso.

Recordó que en la pasada elección las oposiciones obtuvieron el 46% de los votos en la Cámara de Diputados, pero acusó que el oficialismo pasó del 54% de la votación a concentrar el 74% de las curules, lo que calificó como una sobrerrepresentación indebida. “Eso es un fraude. Cualquiera, aunque no sepa derecho electoral, lo sabe perfectamente bien”, afirmó.

Desde su perspectiva, el debate debería centrarse en perfeccionar los mecanismos para garantizar que el mandato ciudadano se traduzca con exactitud en escaños y curules, en lugar de rediseñar reglas que, según advirtió, podrían debilitar la competencia democrática.

La legisladora del PRI fue más allá y comparó la propuesta con lo que denominó una “Ley Maduro”, en referencia a Nicolás Maduro. Señaló que los pasos planteados —como cambios estructurales en el sistema electoral y presuntos intentos de control institucional— replican procesos que, en su opinión, llevaron a Venezuela a la concentración de poder y al deterioro democrático.

En ese contexto, mencionó también preocupaciones sobre la autonomía de organismos como el Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral, al advertir que cualquier intento de debilitarlos pondría en riesgo la equidad en las contiendas.

Viggiano consideró que el país enfrenta prioridades más urgentes, como la seguridad y el combate al financiamiento ilícito en campañas. Aseguró que el debate debería enfocarse en impedir la intervención del crimen organizado en los procesos electorales y en fortalecer mecanismos de transparencia.

Finalmente, dejó claro que su bancada no ha entrado al análisis detallado de la reducción de escaños en el Senado, pues rechazan la reforma desde su origen. “Es una reforma muy trascendente como para solo estar viendo la pedacería”, concluyó.

La discusión sobre la Reforma Electoral de Claudia Sheinbaum apenas comienza, pero las críticas desde la oposición anticipan un debate intenso sobre representación proporcional, equilibrio de poderes y futuro democrático en México.

 

 

 

 

 

 

 

 

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