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Reforma Electoral no es un cheque en blanco para Claudia Sheinbaum: Ignacio Mier

El coordinador de Morena en el Senado asegura que la iniciativa incluye 12 puntos precisos que responden al mandato del movimiento y no a decisiones unilaterales

Por Félix Muñiz

 

 

La próxima Reforma Electoral impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum no será un cheque en blanco para el Ejecutivo, aseguró el coordinador de los senadores de Morena, Ignacio Mier Velazco. En un tono sereno pero firme, el legislador dejó claro que la iniciativa presidencial responde a 12 puntos específicos que emanan del mandato del movimiento y que deberán ser acatados por su instrumento electoral: el partido Morena.

Durante conferencia de prensa, el legislador de Morena Ignacio Mier subrayó que toda Reforma Electoral en México ha sido producto de amplios procesos de deliberación y transformación institucional. Recordó que desde la reforma impulsada en 1977 durante el gobierno de José López Portillo —conocida como la Ley de Reyes Heroles—, hasta las modificaciones de finales del siglo XX que consolidaron el sistema de representación proporcional, cada cambio ha redefinido el equilibrio político del país.

En ese contexto histórico, el coordinador parlamentario Mier Velazco llamó a la prudencia. Señaló que, pese a las múltiples opiniones que han circulado en medios y redes sociales, “nadie ha leído aún la iniciativa”. La expectativa, dijo, es alta, pero la discusión debe comenzar una vez que el documento llegue formalmente al Senado y sea turnado a comisiones.

Uno de los puntos centrales de su posicionamiento fue descartar la idea de que Morena otorgue respaldo automático o incondicional a la propuesta presidencial. “No es un cheque en blanco”, enfatizó. “Es un cheque que tiene establecidos con precisión 12 puntos que responden al mandato que tiene Morena como movimiento y como principios”.

Para el senador poblano Nacho Mier, la Reforma Electoral debe leerse bajo el espíritu fundacional del Movimiento de Regeneración Nacional: fortalecer la representación popular, garantizar la proporcionalidad y mantener límites claros, como el tope vigente que impide que un partido tenga más de 300 diputados por ambos principios. Esa disposición, aseguró, no está en riesgo.

En cuanto a la relación con sus aliados legislativos, destacó que existe una “gran alianza político-programática” con el Partido Verde y el Partido del Trabajo. Sin embargo, recordó que desde la ratificación de la coalición se acordó que el llamado Plan C excluía la reforma político-electoral, precisamente porque existen matices y diferencias naturales entre fuerzas políticas.

Lejos de presentar un escenario de fractura, Mier insistió en que el diálogo y la buena política permitirán construir consensos durante el proceso legislativo. La ruta está clara: en caso de llegar primero a la Cámara de Diputados, pasaría por comisiones como la de Asuntos Electorales; en el Senado, el trámite correspondería a Puntos Constitucionales, Gobernación y Estudios Legislativos.

Respecto a la cohesión interna de Morena, el senador descartó imposiciones anticipadas. Habrá debate en reuniones plenarias y la decisión se tomará una vez analizado el contenido formal de la iniciativa. “Hay que ser prudentes, hay que serenar nuestros ímpetus legítimos”, expresó.

La Reforma Electoral, en suma, no se plantea como un acto de obediencia ciega al Ejecutivo, sino como la materialización legislativa de principios previamente definidos por el movimiento. Para Ignacio Mier, Morena no actúa por consigna, sino bajo un mandato político que —asegura— proviene del pueblo de México. En esa lógica, el instrumento electoral debe acatar los lineamientos del movimiento, pero dentro de un proceso deliberativo que preserve el equilibrio institucional y el debate democrático.

 

 

 

 

 

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