Un estudio de ADN mitocondrial en tortugas caguama y verde mostró que el esfuerzo pesquero de las redes camaroneras coincide espacialmente con las zonas que utilizan para alimentarse
Félix Muñiz
Un estudio reciente realizado en la Península de Yucatán ha revelado nuevos datos sobre los corredores migratorios de las tortugas marinas, especialmente de las especies caguama (Caretta caretta) y verde (Chelonia mydas), a través de un análisis genético de ADN mitocondrial. Los resultados indican que las rutas migratorias de estas tortugas coinciden espacialmente con las zonas de pesca de redes camaroneras, lo que pone en evidencia una amenaza significativa para su conservación.
El estudio, liderado por Elizabeth Labastida Estrada, posdoctorante del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM, ha puesto de manifiesto que el esfuerzo pesquero en la costa este de Estados Unidos y el Golfo de México representa un riesgo directo para las poblaciones de tortugas marinas que habitan las costas mexicanas.
Aunque los datos sobre la cantidad exacta de tortugas atrapadas en las redes camaroneras aún son inciertos debido a la falta de observadores a bordo, el análisis genético ha permitido identificar una superposición entre las áreas de pesca y los hábitats de alimentación y desarrollo de las tortugas.
Labastida Estrada explicó que el análisis de ADN mitocondrial ha proporcionado una “firma genética” que permite rastrear el origen de cada tortuga capturada incidentalmente en las pesquerías. Esta metodología ha resultado crucial, ya que, aunque anteriormente se conocía el patrón migratorio de las tortugas a través de estudios de telemetría satelital, pocos estudios genéticos habían sido realizados en México. La investigación ha demostrado que las tortugas nacidas en las playas mexicanas migran hacia el norte, siguiendo las corrientes marinas hacia zonas de desarrollo en Florida y Texas, en el caso de las tortugas verdes. Las tortugas caguama, por su parte, atraviesan el Golfo de México y la costa este de Estados Unidos, e incluso pueden llegar hasta el Mediterráneo.
Este hallazgo resalta la importancia de considerar un enfoque global para los programas de conservación de tortugas marinas. Labastida Estrada subrayó que la protección de las tortugas debe extenderse más allá de las playas de anidación, ya que una vez que las crías inician su migración, las amenazas a las que se enfrentan están fuera del control de los esfuerzos locales.
“Los resultados obtenidos sugieren que la conservación de las tortugas marinas depende de la preservación de sus hábitats críticos a lo largo de sus rutas migratorias, muchos de los cuales se encuentran fuera de la jurisdicción nacional”, destacó la especialista.
Los datos obtenidos también muestran que las pesquerías de arrastre de camarón en el Golfo de México y en la costa este de Estados Unidos coinciden con los corredores migratorios de las tortugas, lo que aumenta el riesgo de captura incidental. En el caso de las tortugas caguama, estas rutas se superponen con las pesquerías de palangre en el Atlántico medio, donde predominan las capturas de individuos jóvenes.
El estudio resalta la necesidad de revisar y fortalecer las políticas de conservación en un contexto más amplio, para proteger las tortugas marinas no solo en su lugar de anidación, sino a lo largo de todo su recorrido migratorio. La protección de los hábitats marinos y la regulación de las pesquerías son cruciales para garantizar la supervivencia de estas especies emblemáticas.