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Ricardo Anaya Cortés felicita a la FGR, por la carpeta de investigación al expresidente Enrique Peña Nieto por la compra del software Pegasus

Ahora nos enteramos de que estos cínicos no solamente lo usaron para espiar, sino que además se enriquecieron, se robaron el dinero cuando compraron

Por Félix Muñiz

 

 

El coordinador de la bancada del Partido Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya Cortés, hizo un severo llamado a la Fiscalía General de la República (FGR) tras el anuncio de que profundizarán en la investigación del software Pegasus, comprado durante la administración del expresidente Enrique Peña Nieto.

El senador panista Ricardo Anaya no solo felicitó a la FGR por la decisión, sino que lanzó una crítica contundente sobre la falta de justicia y el entramado de corrupción que permea el sistema político mexicano.

El caso Pegasus, ese software de espionaje ilegal que fue utilizado para monitorear a periodistas, opositores y defensores de derechos humanos, es el reflejo de un México donde la impunidad se ha vuelto moneda corriente.

 

 

El expresidente Peña Nieto y su gobierno no solo permitieron la compra y uso de esta herramienta para violar derechos fundamentales, sino que también, dijo el político queretano hubo enriquecimiento ilícito derivado de la operación.

La felicitación de Anaya Cortés a la FGR tiene un trasfondo crítico: “Que se vaya hasta las últimas consecuencias”, exigió, dando a entender que hasta ahora no ha habido un verdadero castigo para quienes abusaron del poder. La exigencia del líder panista refleja la frustración de una oposición que denuncia la falta de avances efectivos en la lucha contra la corrupción y la criminalidad.

Pero la crítica del legislador panista no se limita a Pegasus. En la misma entrevista, abordó temas sensibles que retratan un México en crisis constante. Sobre la colaboración con Estados Unidos en materia de seguridad, Anaya insistió en la necesidad de acuerdos formales y claros para enfrentar el crimen organizado. Denunció que gran parte del financiamiento de los cárteles proviene de Estados Unidos, así como las armas, y señaló que mientras no haya cooperación efectiva, el problema seguirá fuera de control.

En cuanto al lavado de dinero, Anaya no titubeó al señalar a bancos mexicanos, incluso uno relacionado con la administración de López Obrador, que habrían facilitado las operaciones de los cárteles. Su postura es tajante: “Que caiga quien caiga”. Esta frase encapsula la demanda de la oposición por una justicia sin concesiones ni privilegios para los poderosos.

Otro punto crítico fue la polémica CURP biométrica, que implicaría compartir datos personales con Estados Unidos. Anaya advirtió que esta medida pone en riesgo a millones de mexicanos migrantes, acusando al gobierno mexicano de traicionar a sus propios ciudadanos al priorizar acuerdos internacionales por encima del bienestar nacional.

El coordinador panista también denunció la crisis en materia de extorsión y huachicol, calificando la extorsión como “un cáncer que debe extirparse” y acusando a autoridades coludidas con el crimen organizado. Respecto al robo de combustible, reveló cifras alarmantes: un solo operativo en Coahuila incautó 15 millones de litros, contradiciendo las declaraciones oficiales que aseguraban que el problema había terminado.

La entrevista con Anaya Cortés es un reflejo de la compleja realidad política mexicana, marcada por la corrupción, la impunidad y la falta de resultados concretos en la seguridad y justicia. Su felicitación a la FGR por investigar Pegasus se lee más como un reclamo urgente para que esta vez sí se actúe con seriedad y sin simulaciones.

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