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Senado una Oficialía de partes al aprobar mil 463 fracciones arancelarias sin un debate y votarán en abstención : Ricardo Anaya

Se trata de un debilitamiento institucional. “Se entendería que el Senado ahora solo tramita instrucciones del Ejecutivo Federal

Por Félix Muñiz

 

 

El coordinador de los senadores del PAN, Ricardo Anaya Cortés, lanzó una crítica dura al oficialismo de Morena al acusar que el Senado de la República se ha convertido en “una oficialía de partes”, lista para aprobar de forma exprés la polémica iniciativa de reforma arancelaria que contempla aumentar gravámenes a mil 463 fracciones arancelarias, sin el debate, el análisis o la revisión que exige una decisión de tal calado.

Entrevista en el Patio del Federalismo, del Senado el legislador del PAN Ricardo Anaya advirtió que la bancada de Morena “no tienen la más remota idea” de qué sectores, productos o industrias serán favorecidos o afectados por los aranceles.

Para el panista por el Estado de Querétaro Anaya Cortés , esta urgencia de votar con “dispensa de trámites” constituye una irresponsabilidad que no solo vulnera la transparencia legislativa, sino que condena a muchos consumidores y productores a un futuro incierto.

 

 

 

El PAN reclama que no se turne el asunto a comisiones para permitir comparecencias de representantes industriales, de consumidores, expertos en comercio y autoridades económicas. Tal como explican los panistas, solo tras un análisis profundo y equilibrado —como sucede en cualquier democracia madura— se podría emitir un voto responsable. Pero para Morena, advierte Anaya, parece bastar con la mayoría parlamentaria.

Anaya reconoce que hay sectores que podrían beneficiarse —por ejemplo, industrias nacionales golpeadas por importaciones baratas—, pero cuestiona que entre las mil 463 fracciones también figuren insumos que muchos productores requieren importar. Si se aprueba sin escrutinio, el resultado será desigual: unos ganan, otros pierden, y el consumidor final podría terminar pagando más caro.

La gravedad del asunto, no se limita a un posible incremento de precios. Va más allá: se trata de un debilitamiento institucional. “Se entendería que el Senado ahora solo tramita instrucciones del Ejecutivo”, lamentó, acusando una pérdida de autonomía legislativa. Esa sumisión contraviene el mandato constitucional de deliberación, representatividad y control político.

En consecuencia, el PAN optará por la abstención. No porque avale la medida, sino porque —asegura— no hay elementos suficientes para respaldarla. Sin estudio técnico, sin consulta amplia, votar a favor sería equivalente a abdicar de su responsabilidad. Pero votar en contra sin un análisis serio sería también irresponsable, advierte Anaya.

La crítica del PAN no busca solo retrasar la votación: exige respeto al proceso legislativo, a los derechos de productores y consumidores, y a la soberanía económica del país. Es una advertencia clara de que México merece debate, transparencia y responsabilidad —no decisiones exprés ni atajos democráticos.

Este reclamo pone en evidencia la tensión entre una mayoría legislativa con prisa para avanzar y una oposición que clama por prudencia, análisis y justicia económica. Con el telón de fondo de una reforma que podría cambiar dinámicas de producción, importación y consumo en el país, la decisión final del Senado no solo definirá tarifas: definirá qué tipo de democracia quiere ser México.

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