Basta de discursos: urge acción y exigen frenar la extorsión al campo
Por Félix Muñiz

El cobarde asesinato del presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán Bernardo Bravo Manríquez, ha encendido una alarma que ya no se puede ignorar: el campo michoacano está secuestrado por el crimen organizado.
Así lo denunciaron enérgicamente los senadores michoacanos del PAN, Marko Cortés Mendoza y Laura Esquivel Torres, quienes exigieron acciones urgentes y efectivas para frenar la extorsión y violencia contra los productores agrícolas.
La muerte de Bernardo Bravo, reconocida figura del sector citrícola, no solo representa una pérdida irreparable para su familia y comunidad, sino que expone el abandono institucional que sufre el agro mexicano. En palabras de los senadores, “su valentía al denunciar las extorsiones le costó la vida. Su asesinato es un crimen contra todo el sector agrícola y contra quienes cada día trabajan la tierra con miedo”.
Un campo en manos del crimen organizado
En una postura firme, los legisladores panistas responsabilizaron al gobierno federal y al estatal por su incapacidad para proteger a los productores del campo, que hoy enfrentan no solo las dificultades propias del trabajo agrícola, sino la amenaza constante de extorsión, secuestro y asesinato a manos del crimen organizado.
“El campo no puede seguir siendo rehén del crimen organizado. Es responsabilidad del Estado garantizar seguridad, justicia y condiciones dignas para quienes lo sostienen”, subrayaron.
Michoacán, uno de los principales productores de limón a nivel nacional, se ha convertido en un territorio de riesgo extremo para quienes se dedican a esta actividad. Las cuotas impuestas por grupos criminales, el robo de cosechas, las amenazas y ahora el asesinato de líderes como Bernardo Bravo, revelan un estado fallido en la protección de la vida y del trabajo honesto.
Exigen justicia y freno inmediato a la violencia
Los senadores Marko Cortés y Laura Esquivel demandaron una investigación seria, expedita y transparente que esclarezca el crimen y castigue a los responsables con todo el peso de la ley. Pero advirtieron: “No basta con capturar a los asesinos. El gobierno debe erradicar las redes de impunidad que permiten que esto siga ocurriendo”.
También hicieron un llamado a las autoridades federales, estatales y municipales a dejar de mirar hacia otro lado y actuar con firmeza, antes de que el campo mexicano colapse por completo. “Cada productor asesinado, cada hectárea abandonada, cada familia desplazada, es una derrota del Estado de derecho”, enfatizaron.
Basta de discursos: urge acción
Mientras el gobierno presume cifras maquilladas de seguridad, los productores de limón en Apatzingán entierran a uno de sus líderes más valientes. El asesinato de Bernardo Bravo no puede quedar en el olvido ni convertirse en una estadística más.
Hoy, los senadores del PAN en Michoacán alzan la voz por todos los agricultores que trabajan con miedo. Exigen justicia, seguridad y dignidad para el campo mexicano, antes de que el silencio impuesto por las balas se vuelva la única ley vigente.
