Rechaza las decisiones erráticas, improvisadas y profundamente ideologizadas por parte del actual Gobierno Federal
Por Félix Muñiz

En una postura firme y con un enfoque propositivo, los senadores del PRI alzaron la voz en la Comisión Permanente del Congreso de la Unión para exigir al Gobierno Federal la implementación de una estrategia nacional que garantice salarios justos, estabilidad laboral y condiciones dignas para los trabajadores del sector salud en todo el país.
Mediante un punto de acuerdo presentado por la bancada del PRI en la Comisión Permanente, se propone que dicha estrategia esté a cargo de la Secretaría de Salud y el IMSS y que la misma contemple mecanismos transparentes y de rendición de cuentas en los procesos de basificación del personal contratado por honorarios, así como la profesionalización de médicos y enfermeras.
En este sentido las y los priistas en el Senado expresaron su preocupación y firme rechazo al desmantelamiento progresivo del sistema de salud pública en México, derivado de decisiones erráticas, improvisadas y profundamente ideologizadas por parte del actual Gobierno Federal.
En su exhorto de los legisladores priistas señalan que la adecuada formación, remuneración, estabilidad laboral y condiciones dignas de trabajo son indispensables para garantizar el derecho a la salud valorando el desempeño del personal de salud médicos, médicas, enfermeros, enfermeras y demás profesionales sanitarios, lo cual constituye la columna vertebral del sistema nacional de salud, al tiempo que exigieron la asignación suficiente de recursos materiales y humanos, particularmente en comunidades marginadas.
Y es que, señalan, México enfrenta una grave crisis en materia de recursos humanos para la salud, caracterizada por el déficit de médicos y enfermeras, la precarización laboral, la falta de insumos, la sobrecarga de trabajo, y una creciente desmoralización profesional, situación que se ha agudizado desde la pandemia de COVID-19 y que persiste sin una política pública de largo aliento que atienda integralmente la problemática.
Precisan que la integración desordenada del sistema IMSS-Bienestar ha generado incertidumbre para miles de trabajadores que fueron contratados por honorarios durante la emergencia sanitaria, sin que hasta ahora se haya definido su incorporación plena ni las reglas de operación que garanticen estabilidad, derechos laborales y desarrollo profesional.
En el punto de acuerdo de los priistas se destaca que, de acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), México tiene un promedio de 2.4 médicos por cada 1,000 habitantes, cifra por debajo del promedio de países de la OCDE.
“A ello se suma un alarmante déficit de personal de enfermería: hay sólo 2.9 enfermeras por cada 1,000 habitantes, cuando el estándar ideal es de al menos 8.8. Por otra parte, el Informe de Recursos Humanos para la Salud en México 2024, elaborado por el Instituto Nacional de Salud Pública, advierte que al menos el 35% de los médicos generales trabajan bajo esquemas precarios, sin seguridad social ni estabilidad laboral, y que más del 50% de las enfermeras carecen de acceso a oportunidades reales de profesionalización y promoción”.
Finalmente advierten que la situación se ha agravado tras el reporte del personal médico y de enfermería en todo el país que exige el pago de sueldos atrasados, insumos básicos, infraestructura adecuada y condiciones mínimas de seguridad para ejercer su labor, especialmente en zonas rurales o de alta violencia.
