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Sinaloa se seca y el gobierno se cruza de brazos: presas agotadas y nula respuesta ante la sequía más grave en 50 años: Paloma Sánchez

El sistema de presas en el Estado apenas registra un 6.6% de almacenamiento, un dato alarmante que en cualquier país con liderazgo

Por Félix Muñiz

 

 

En medio de la peor crisis hídrica que ha vivido Sinaloa en medio siglo, el silencio e inacción de las autoridades federales y estatales se convierten en un acto de negligencia criminal.

Con las presas prácticamente vacías y más de 20 municipios en estado crítico, el gobierno federal y estatal se niegan a declarar emergencia por sequía, denunció con firmeza la senadora Paloma Sánchez Ramos.

 

 

La legisladora del PRI por el Estado de Sinaloa Paloma Sánchez comento que “estamos enfrentando la peor crisis de sequía de los últimos 50 años”.

Su denuncia pone sobre la mesa una verdad incuestionable: Sinaloa se seca y las autoridades siguen atrapadas en la maraña de la burocracia.

Actualmente, el sistema de presas en el estado apenas registra un 6.6% de almacenamiento, un dato alarmante que en cualquier país con liderazgo responsable sería razón suficiente para activar mecanismos de emergencia. Sin embargo, tanto la Comisión Nacional del Agua (Conagua) como Protección Civil federal han rechazado declarar la emergencia, ignorando los efectos devastadores que ya afectan a la población y a la economía sinaloense.

Veinte municipios están al borde del colapso: nueve en sequía excepcional, diez en extrema y uno más en sequía severa. La caída en la producción agrícola, pilar económico de la región, se estima que generará pérdidas de hasta 18 mil millones de pesos solo en maíz. ¿Cuántos empleos, familias y comunidades tienen que sufrir antes de que el gobierno actúe?

La senadora Sánchez ha insistido en el Senado, presentando un punto de acuerdo y solicitando apoyo urgente, pero la respuesta ha sido una negativa técnica e insensible. “Dicen que esta declaratoria debió solicitarse en diciembre. ¿De verdad piensan seguir con trámites burocráticos mientras Sinaloa se seca?”, cuestionó con justa indignación.

La crítica también apuntó al propio gobernador Rubén Rocha Moya, cuya postura errática ha sido parte del problema. “Primero dijo que no era necesaria la declaratoria, después que sí. Y ahora, con la negativa federal, pide que no nos abandonen. ¡Pero quien ha abandonado a Sinaloa es él! Nos ha dejado solos frente a la violencia, y ahora también frente a la sequía”, sentenció Sánchez Ramos.

La falta de coordinación, liderazgo y voluntad política es evidente. Esta crisis no es solo climática, es también una tragedia institucional. Mientras la tierra se agrieta, los cultivos mueren y miles de sinaloenses enfrentan escasez de agua, el gobierno responde con silencio y trámites administrativos.

“En Sinaloa ha pasado de todo en los últimos meses”, dijo la senadora. “Si no pueden —o no quieren— parar la violencia, al menos que ayuden a enfrentar la crisis por falta de agua en el estado”.

Sinaloa se seca y con él se desvanece la esperanza de miles de familias rurales. Es momento de actuar, no de esperar a que la negligencia termine de asfixiar al estado. ¿Cuántas señales más necesita el gobierno para reconocer una emergencia? Porque lo que vive Sinaloa no es sequía, es abandono.

 

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