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Tragedia del Tren Interoceánico expone negligencia de Morena: PRI exige frenar obras y auditoría independiente

Particularmente las obras en las que hayan participado Amílcar Olán, Pedro Salazar Beltrán y los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador

Por Félix Muñiz

 

 

Tras el descarrilamiento del Tren Interoceánico en Nizanda, Oaxaca, que dejó 13 personas muertas y 98 heridos, la tragedia volvió a desnudar lo que la oposición califica como el rostro más peligroso del gobierno de Morena: improvisación, negligencia y desprecio por la vida humana.

El accidente, ocurrido en una de las obras emblemáticas del sexenio pasado, encendió las alarmas sobre la seguridad, el mantenimiento y la transparencia en megaproyectos financiados con miles de millones de pesos del erario.

Ante la magnitud del desastre y con la urgencia de preservar vidas y evitar más tragedias, la dirigencia nacional del PRI, encabezada por Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una propuesta contundente: pausar de inmediato todas las obras en proceso y el funcionamiento de aquellas en las que hayan participado Amílcar Olán, Pedro Salazar Beltrán y los hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, para someterlas a una auditoría técnica independiente, profesional, profunda y minuciosa. El objetivo, subrayó el tricolor, es garantizar que dichas obras no representen un riesgo para la población.

 

 

 

El senador del PRI Alejandro Moreno fue enfático al exigir una investigación a fondo y castigo ejemplar a los responsables del descarrilamiento del Tren Interoceánico. En un mensaje difundido en redes sociales, Alejandro Moreno advirtió que en el PRI “no vamos a quedarnos callados mientras destrozan al país” desde el gobierno de Morena. Para el líder priista, el accidente no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de un modelo de gobierno basado en la propaganda y el desdén por los estándares técnicos.

“Alito” Moreno calificó al Tren Interoceánico como una “obra insignia” a la que se le inyectaron recursos millonarios sin garantizar condiciones básicas de seguridad. Denunció que el descarrilamiento puso en riesgo la vida de más de 250 personas, evidenciando la ausencia de mantenimiento, control y seriedad en la ejecución y operación de infraestructura estratégica. “No hay mantenimiento, no hay control, no hay seriedad”, sentenció.

La crítica del PRI apunta a un patrón: megaproyectos acelerados, sin supervisión independiente y sin rendición de cuentas, donde la narrativa política sustituye a la ingeniería y la seguridad. “Solo hay propaganda, corrupción y mentiras”, acusó Moreno, al tiempo que calificó al régimen de Morena como incapaz de proteger a su propio pueblo.

El descarrilamiento del Tren Interoceánico se suma a una lista de incidentes que cuestionan la viabilidad y seguridad de obras prioritarias. Por ello, el PRI insiste en que detener obras, auditar con expertos independientes y transparentar resultados no es un capricho político, sino una medida urgente de protección civil. En un país marcado por tragedias evitables, la exigencia es clara: vidas primero, propaganda después.

 

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