Once muertos. Once familias destrozadas. Y el terror ya instalado en las calles
Por Félix Muñiz

La masacre ocurrida en un campo de fútbol en Salamanca, Guanajuato, donde 11 personas fueron asesinadas y más de una decena resultaron lesionadas, provocó una fuerte reacción política y social.
El dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, calificó el hecho como una muestra clara y brutal de la incapacidad del gobierno de MORENA para garantizar la seguridad de los ciudadanos y enfrentar al crimen organizado.
“Once muertos son once familias destrozadas. Es el terror ya instalado en las calles”, expresó el senador del PRI Alejandro Moreno, al señalar que lo ocurrido en Salamanca no es un hecho aislado, sino parte de una crisis nacional de violencia que se ha normalizado bajo la actual administración federal.
Para el líder priista, la tragedia refleja el abandono del Estado y la falta de una estrategia real para frenar a los grupos criminales.
El ataque armado, perpetrado en un espacio comunitario destinado al deporte y la convivencia familiar, transformó un campo de fútbol en un escenario de horror, evidenciando que ni los lugares públicos están a salvo. De acuerdo con el PRI, este hecho es la prueba de que el gobierno federal “no puede, no sabe y no quiere” enfrentar al crimen organizado, permitiendo que la violencia se apodere de la vida cotidiana de millones de mexicanos.
Moreno Cárdenas acusó que, mientras el país se hunde en masacres casi a diario, el gobierno de MORENA mantiene un discurso que minimiza la realidad que viven las familias. “La gente vive con miedo, vive encerrada, vive esquivando la violencia”, señaló, al advertir que el miedo se ha convertido en una constante en calles, colonias y comunidades enteras.
Desde la dirigencia nacional del PRI, se afirmó que la violencia en Salamanca es un reflejo del fracaso de la política de seguridad federal, que ha dejado a México “a merced del terror”. El partido sostuvo que la ausencia de una estrategia efectiva ha permitido que los grupos criminales operen con total impunidad, afectando directamente a la población civil.
“El Estado ha fallado”, subrayó Moreno Cárdenas, al advertir que cuando el gobierno renuncia a su responsabilidad de proteger a los ciudadanos, lo que sigue es sangre, violencia y la pérdida de la tranquilidad. En ese contexto, aseguró que el PRI no guardará silencio frente a la crisis de inseguridad que atraviesa el país.
La masacre en Guanajuato se suma a una larga lista de hechos violentos que han generado indignación y hartazgo social. Para el PRI, estos acontecimientos confirman que la estrategia de seguridad de MORENA está rebasada y que las consecuencias las pagan las familias mexicanas, quienes hoy viven con temor constante.
