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Vidas y economías en riesgo: la débil atención primaria de salud en América Latina y el Caribe ante emergencias sanitarias

América Latina y el Caribe podrían enfrentar hasta 165.000 muertes evitables y pérdidas económicas que oscilan entre 7.000 y 37.000 millones de dólares si una emergencia sanitaria

Por Félix Muñiz

 

 

Un informe conjunto de la Comisión Lancet Américas, el Banco Mundial y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) alerta sobre las graves consecuencias de no fortalecer la atención primaria de salud (APS) en la región, especialmente en contextos de emergencias sanitarias como pandemias o desastres naturales.

América Latina y el Caribe podrían enfrentar hasta 165.000 muertes evitables y pérdidas económicas que oscilan entre 7.000 y 37.000 millones de dólares si una emergencia sanitaria reduce la prestación de servicios de atención primaria entre un 25% y un 50% durante uno a cinco años, según revela el informe “No hay tiempo que perder: La resiliencia como pilar de la atención primaria de salud en América Latina y el Caribe”, publicado hoy por la Comisión Lancet Regional Health – Américas, en colaboración con el Banco Mundial y la OPS.

El documento, presentado en un evento paralelo al 62º Consejo Directivo de la OPS en Washington, D.C., subraya la importancia crítica de fortalecer la resiliencia de la APS para proteger la salud y la estabilidad económica de la región frente a futuras crisis sanitarias.

Impacto en vidas y economía

El informe proyecta que una reducción significativa en la prestación de servicios esenciales de APS puede desencadenar hasta 11.300 muertes maternas evitables, 10.000 muertes infantiles y más de 149.000 muertes por enfermedades no transmisibles, además de generar hasta 14 millones de embarazos no planificados. Estas cifras alarmantes reflejan cómo la debilitada atención primaria puede impactar gravemente tanto en la salud individual como en el desarrollo social y económico.

“No hay un dilema entre construir una atención primaria de salud sólida y construir resiliencia: van de la mano”, afirmó el doctor Jarbas Barbosa, Director de la OPS. “La resiliencia no es un lujo: es la base de la seguridad sanitaria, la estabilidad social y el crecimiento económico”, agregó, enfatizando que sin una APS resiliente, las comunidades más vulnerables volverán a ser las más afectadas por futuras crisis.

Lecciones de la pandemia y desafíos estructurales

La pandemia de COVID-19 evidenció las fragilidades del sistema de salud en América Latina y el Caribe. Aunque la región alberga solo el 8.5% de la población mundial, registró cerca del 30% de las muertes globales por COVID-19. Durante la crisis, la provisión de servicios básicos como la atención materna y neonatal, la inmunización infantil y el tratamiento de enfermedades crónicas se redujo hasta en un 50%, con algunos países experimentando esta interrupción por más de dos años.

Además, América Latina y el Caribe es una de las regiones más vulnerables a desastres naturales, enfrentando un aumento en huracanes, inundaciones y brotes de enfermedades transmitidas por vectores. Sin embargo, la mayoría de sus sistemas de salud sigue siendo hospitalocéntrica y fragmentada, con una inversión insuficiente en la atención primaria.

Un llamado a la acción urgente

Jaime Saavedra, Director de Desarrollo Humano para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, afirmó que “fortalecer la atención primaria de salud es uno de los mayores desafíos sanitarios de la región”. El informe de la Comisión Lancet ofrece una hoja de ruta clara para avanzar hacia sistemas resilientes, pero destacó que lo más difícil no es técnico, sino político: “Los gobiernos deben colocar la APS en el centro de sus agendas y realizar inversiones urgentes y a gran escala.”

Plan de cinco puntos para construir sistemas resilientes

El informe propone un plan estratégico de cinco acciones clave para que los países de América Latina y el Caribe fortalezcan la resiliencia de la atención primaria:

  1. Ampliar modelos de atención equitativos e integrales: Garantizar que todas las comunidades tengan acceso a equipos multiprofesionales de salud culturalmente sensibles, capaces de mantener la prestación continua de servicios esenciales incluso durante crisis.
  2. Integrar funciones esenciales de salud pública en la APS: Incorporar la vigilancia epidemiológica, la vacunación y la promoción de la salud comunitaria dentro de los servicios primarios.
  3. Colocar a las comunidades en el centro: Involucrar a la población en la toma de decisiones, respetar la diversidad cultural y fomentar la confianza a través de la rendición de cuentas y una comunicación transparente.
  4. Trabajo intersectorial: Reconocer que la salud depende de factores como la educación, la vivienda, la resiliencia climática y la protección social, promoviendo la colaboración entre sectores públicos y privados.
  5. Asegurar financiamiento sostenible: Priorizar la inversión pública en APS y establecer mecanismos que permitan movilizar recursos rápidamente durante emergencias.

Hacia una atención primaria de salud resiliente y centrada en las personas

Las conclusiones del informe constituyen un llamado urgente a los líderes regionales para que conviertan la resiliencia de la atención primaria en una prioridad política y económica. Al fortalecer los sistemas de salud basados en una APS robusta, será posible cerrar brechas de financiamiento, mejorar la gobernanza, capacitar y apoyar al personal de salud y avanzar en reformas que promuevan la calidad, la equidad y la atención centrada en las personas.

De no hacerlo, la región corre el riesgo de repetir los costos humanos y económicos observados durante la pandemia, con un impacto desproporcionado en las poblaciones más pobres y marginadas.

Conclusión

El informe de la Comisión Lancet Américas, el Banco Mundial y la OPS ofrece una hoja de ruta clara y urgente para proteger vidas y economías en América Latina y el Caribe mediante la construcción de sistemas de atención primaria de salud resilientes. La pandemia de COVID-19 y los desastres naturales recientes han demostrado que la salud pública no puede esperar. Invertir en la APS es invertir en la seguridad sanitaria, la estabilidad social y el futuro económico de la región.

 

 

 

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