Dijo que es ya un escándalo internacional que Estados Unidos señale al gobernador de Sinaloa y al senador Enrique Inzunza de corrupción y de vínculos con el crimen organizado
Por Félix Muñiz

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una crítica frontal contra el gobierno de Morena tras la revelación de que la Fiscalía de Estados Unidos presentó cargos y señalamientos contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y el senador Enrique Inzunza Cázarez, a quienes se les vincula con presuntos actos de corrupción y crimen organizado.
Con un tono contundente, el senador del PRI Alejandro Moreno afirmó que este caso “es gravísimo” y lo calificó como un “escándalo internacional” que, dijo, confirma lo que su partido ha denunciado durante años sin ser escuchado.
“Desde hace años lo dijimos, lo advertimos y lo exigimos. No es nuevo ni es sorpresa”, sostuvo, al acusar que el gobierno federal optó por negar, minimizar o ignorar las señales.
El político campechano insistió en que la situación no puede ser tratada como un hecho aislado, sino como una evidencia de lo que llamó una red de complicidades políticas.
Subrayó que Rocha Moya e Inzunza no llegaron a sus cargos por mérito propio, sino respaldados por la estructura política de Morena, lo que, a su juicio, compromete directamente al partido en el poder.
“ Alito” Moreno elevó el tono al calificar a los implicados como “narcopolíticos” y acusarlos de “traicionar a la Patria”, al tiempo que emplazó al gobierno federal a asumir una postura clara. “Morena tiene que decidir de qué lado está”, sentenció, al advertir que la responsabilidad también recae en quienes impulsaron y protegieron a estos perfiles.
La crítica no solo apunta a los individuos señalados, sino a todo el aparato político que, según el líder priista, permitió que estas acusaciones escalaran hasta convertirse en un caso de alcance internacional. En ese sentido, cuestionó qué sabía el gobierno mexicano y por qué no actuó antes de que intervinieran autoridades estadounidenses.
El dirigente del PRI también denunció que, pese a las advertencias reiteradas de su partido sobre la presunta infiltración del crimen organizado en estructuras de poder, sus señalamientos fueron desestimados e incluso atacados políticamente.
“México no puede seguir gobernado por un régimen cómplice de la narcopolítica”, afirmó Moreno, quien adelantó que el PRI mantendrá una postura activa de denuncia y presión política. Aseguró que no guardarán silencio y que exigirán que cualquier funcionario vinculado con el crimen enfrente la ley, sin importar su cargo o afiliación.
En medio de una creciente tensión política, el caso pone nuevamente bajo escrutinio la relación entre poder y seguridad en México, mientras la exigencia de respuestas claras escala tanto a nivel nacional como internacional.
