El dirigente nacional del PRI acusa falta de carácter y liderazgo del líder emecista, luego de un mitin que terminó en pleito callejero y agresiones a la prensa
Por Félix Muñiz
El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, volvió a colocarse en modo confrontación abierta y esta vez el destinatario fue Jorge Álvarez Máynez.
El motivo: un mitin en Chilpancingo que terminó en riña callejera, empujones y la agresión a un reportero, mientras el dirigente de Movimiento Ciudadano optaba por la retirada estratégica. O, como lo señalo el senador del PRI Alejandro Moreno, por segunda ocasión “huía”.
“¿Ya se dieron cuenta que siempre huye cuando hay problemas?”, lanzó Moreno Cárdenas con ironía afilada. De acuerdo con su relato, en plena visita a la capital guerrerense se desató un pleito entre asistentes; en medio del caos, Máynez “dio media vuelta, empujó a la dirigente estatal Gabriela Bernal, se subió a su camioneta y se fue lo más rápido que pudo”. Ni llamado a la calma, ni intento de control. Solo polvo y escape.
La crítica no se quedó en lo anecdótico. Moreno trajo a colación un episodio de 2022 en San Pedro Garza García, cuando durante un acto político se registró la caída de un templete con consecuencias fatales. Según el dirigente priista, la reacción de Máynez entonces también fue abrirse paso a empujones y retirarse del lugar. “Así responde cuando la presión lo rebasa”, sentenció.
Para Moreno, el contraste es inevitable: quien aspiraba a la Presidencia de la República —dijo— debería demostrar temple frente a la adversidad, no reflejos de estampida ante una pelea callejera. “Si se espanta con eso, imagínense con los problemas reales del país”, ironizó, rematando con una frase que buscó instalarse como dardo político: “¡Máynez, si te faltan, yo te presto!”.
Más allá de un episodio que dejó una postal incómoda: un acto político que deriva en violencia y un reportero agredido en el tumulto. La escena exhibe la fragilidad de los eventos partidistas y la tensión que se vive en plazas públicas donde la política se ha vuelto espectáculo y campo minado.
Moreno cerró filas reivindicando a su partido como sinónimo de experiencia y firmeza. “Gobernar no es para tibios”, proclamó, en un intento por colocar al PRI como antítesis del titubeo. En la arena política mexicana, donde la narrativa importa tanto como los hechos, la imagen de un dirigente huyendo —real o exagerada— puede pesar más que cualquier discurso.
