La revisión ordenada por el Departamento de Estado y respaldada por Marco Rubio exhibe el deterioro diplomático provocado por nombramientos políticos, escándalos de corrupción y la falta de profesionalismo del gobierno de Claudia Sheinbaum
Por Félix Muñiz

La relación entre México y Estados Unidos atraviesa uno de sus momentos más delicados en materia diplomática. El Departamento de Estado estadounidense inició una revisión exhaustiva de los 53 consulados de México en territorio norteamericano, una medida que podría derivar en el cierre de varias sedes diplomáticas y que representa un golpe sin precedentes para la política exterior mexicana bajo el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum.
De acuerdo con información difundida por CBS News, la administración estadounidense encabezada por el presidente Donald Trump y operada desde el Departamento de Estado por el secretario Marco Rubio, decidió abrir investigaciones sobre el funcionamiento, manejo administrativo y perfiles diplomáticos asignados por el gobierno mexicano en su red consular.
Aunque oficialmente Washington no ha detallado todas las razones detrás de esta ofensiva diplomática, el nuevo escándalo estalló después de las tensiones generadas por las recientes declaraciones de Claudia Sheinbaum exigiendo pruebas sobre señalamientos y decisiones tomadas desde Estados Unidos.
La reacción fue inmediata y contundente: supervisión, auditorías y posible reestructuración de la presencia diplomática mexicana en el vecino país.
Quien no tardó en reaccionar fue el presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, quien aseguró en redes sociales que su partido ya había advertido desde febrero de 2026 sobre las consecuencias del uso político de la red consular mexicana.
“Lo advertimos”, publicó el dirigente priista, al señalar que MORENA convirtió consulados en refugios para perfiles cuestionados, personajes señalados por corrupción y operadores políticos sin carrera diplomática ni experiencia internacional.
Las críticas no son menores. Durante meses, especialistas y sectores de oposición denunciaron que el gobierno federal desplazó a diplomáticos de carrera para colocar cuotas políticas afines al oficialismo. Hoy, esa decisión le estaría pasando factura a México frente a su principal socio comercial y estratégico.
La administración de Donald Trump ha endurecido su postura contra cualquier posible vínculo entre política, corrupción y crimen organizado. En ese contexto, el mensaje enviado desde Washington es demoledor: Estados Unidos ya no confía plenamente en las estructuras diplomáticas mexicanas administradas por MORENA.
Mientras el gobierno mexicano intenta minimizar el impacto, el daño internacional ya está hecho. La posibilidad de cierres consulares, investigaciones y sanciones diplomáticas exhibe el profundo deterioro institucional provocado por la improvisación, el amiguismo y la falta de seriedad con la que MORENA ha manejado la política exterior del país.
