Advierte que la concentración de poder, el populismo y el avance del crimen organizado pueden erosionar las instituciones; llama a fortalecer la diplomacia parlamentaria
De la redacción

MADRID.— Las democracias de Iberoamérica enfrentan una amenaza que no puede minimizarse: el debilitamiento de las instituciones desde dentro del propio sistema democrático.
Así lo advirtió el senador mexicano del PAN Mario Vázquez, quien llamó a los parlamentos de la región a dejar de ser espectadores y asumir un papel activo en la defensa de la pluralidad, las libertades y los contrapesos.
Durante el XII Foro Parlamentario Iberoamericano, celebrado en Madrid con representantes de los 22 países de la comunidad iberoamericana, el legislador panista chihuahuense Mario Vázquez sostuvo que una democracia pierde respaldo ciudadano cuando es incapaz de responder con eficacia a problemas como la inseguridad, la desigualdad y la falta de justicia.
El senador planteó que ese vacío abre la puerta a los discursos de soluciones fáciles, los populismos y la concentración del poder como supuesta salida para problemas complejos. En ese contexto, lanzó una advertencia particularmente severa: “La democracia también puede deteriorarse utilizando los instrumentos de la propia democracia”.
Su señalamiento alcanzó directamente al escenario mexicano. Vázquez afirmó que, tras las elecciones de 2024, la mayoría de la coalición gobernante permitió cambios constitucionales e institucionales que, desde su perspectiva, han alterado los pesos y contrapesos construidos durante décadas.
El legislador también cuestionó la idea de que una mayoría electoral pueda confundirse con la totalidad de la sociedad. Para Vázquez, las mayorías son indispensables para gobernar, pero no pueden justificar la desaparición de la pluralidad, las libertades, los controles institucionales ni los espacios informativos libres.
A este riesgo añadió otro de mayor gravedad: el crimen organizado, cuya capacidad de intimidación e incidencia en la vida política representa, dijo, una amenaza directa para la democracia. Cuando el Estado no logra contener ese poder o existe colusión, advirtió, no solamente se deteriora la seguridad, sino también el espacio público indispensable para ejercer las libertades políticas.
Frente a este escenario, el político panista defendió la diplomacia parlamentaria como mecanismo para intercambiar experiencias, construir acuerdos y establecer respuestas regionales. El propio foro colocó entre sus ejes las amenazas derivadas de la polarización, la desinformación, el populismo y la fragmentación política.
“La diplomacia parlamentaria debe construir puentes entre nuestras naciones, pero también levantar alertas cuando la democracia está en riesgo”, sostuvo.
El mensaje resulta incómodo, pero plantea una exigencia elemental: las mayorías pueden gobernar, pero ninguna mayoría debe convertirse en sinónimo de toda la sociedad. La defensa democrática, concluyó Vázquez, requiere instituciones fuertes, contrapesos efectivos, libertades y pluralidad informativa.
