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La más grande, la máxima

Se comenta solo con…

La UNAM representa lo que hemos aprendido, vivimos y construido . Formamos nuestros valores y principios. Conocimos a los mejores y más sabios catedráticos, investigadores y artistas. Se nos dio la oportunidad de engrandecer la amistad con amigos para siempre. Desde niños corrimos en su jardines, entrenamos en sus campos y después de recibir formación nos graduamos en sus aulas. Transitamos por la etapa más inquieta que es la adolescencia y concluimos con la decisión profesional en el madurez.

Hemos, muchos, regresado a sus instalaciones a regresarle algo de lo mucho que nos ha dado. Los grandes triunfadores en la ciencia, academia, investigación,deportes y artes llevan tatuado el escudo universitario. Se nos cerró el camino del individualismo para convertirnos en universales. Se aspira siempre a premiar el talento y buscar la excelencia. Prevalece el cuidado a la integridad y a la ética. Por ello duelen los persistentes ataques a la institución, esa torpe manera de crear daño, de fomentar la violencia. Grupos ajenos a la institución mantienen secuestradas instalaciones, roban equipos y quieren convertir a sus pasillos en mercadería ambulante.

Se incrustan las mafias de escritorio y del barrio bravo. Cambian textos por navajazos. Intentan demoler el prestigio de quienes se han ganado un sitio en el reconocimiento nacional. Hoy es el turno de un universitario decente como el rector Leonardo Lomelí quien dedica su trayectoria a convertir a los jóvenes mexicanos en seres productivos, íntegros. Hombre pues de convicciones y lealtades. El rector Lomelí es la punta de lanza, el custodio y promotor de la inteligencia nacional. Por ello se equivocan quienes pretenden denostarlo y llevarlo a un torpe paredón populachero.

En esto, en el  caso específico del examen de admisión,  se aprendieron tres cosas fundamentales: que ante cualquier indicio de trampa o ineficiencia, sin importar rangos o aéreas, se aplican las medidas disciplinarias y correctivas (cosa que está ausente en el gobierno federal); se demostró el deterioro educativo y moral de cientos de jóvenes que pretendieron con trampas ganarse un lugar que no merecen en ningún sentido. Burlaron la confianza universitaria para demostrar su pequeñez y que las nuevas tecnologías no siempre aportan.

Los exámenes deben ser presenciales, frente a catedráticos, sin apoyos adicionales más que el conocimiento e información acumuladas. El roce  humano es indispensable incluso para medir comportamientos y emociones y saber más con el trato humano. De hecho los exámenes deberían de eliminar la opción  múltiple para permitir el paso al razonamiento no a la apuesta momentánea. Triste ver el nivel de corrupción en los adolescentes que hoy incluso están expuestos a convertirse en torpes voluntarios por el uso de la IA que les resuelve  lo que sus neuronas no son capaces. Es el problema que enfrentamos en nuestras  aulas. El alumnado responde a través del ChatGPT en minutos sin siquiera saber redactar, investigar, analizar y resolver. Hemos sido testigos de varios episodios que colocan en duda la credibilidad del proceso de admisión universitaria y del propio sistema educativo.

No uno, sino miles de aspirantes buscaron  métodos ingeniosos para hacer trampa frente a un sistema de supervisión que debía detectarlo e impedirlo. Escondidos tras la computadora asesores, acordeones, teléfonos ocultos, inteligencia artificial y muchos pagando (tarea a investigar) más de 2,500 pesos por recibir las respuestas anticipadas. No es ni será admisible recibir en sus aulas a quienes desde el primer intento mostraron ilícitos y menos si al tiempo se demuestra que hay injerencia gubernamental  o política externa. No es la primera ocasión que se busca dinamitar a la autonomía universitaria. Esos grupúsculos que juegan sistemáticamente a rechazar las regulaciones, reglamentaciones y condiciones universitarias y pretenden arribar imponiendo su fuerza física no la razón deben ser identificados y rechazados de manera permanente. No más máscaras ni capuchas. Los universitarios vemos de frente y sin artimañas o fraudes. La UNAM conserva mas grandeza de la que creen, por ello es la Máxima Casa de Estudios y la de
mayor prestigio.

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