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Lo que nadie pudo, el Mundial sí: neutralizar la polarización social, afirma Sánchez Gudiño

El académico de la UNAM considera que la Copa Mundial de la FIFA 2026 ha generado un inédito espacio de unidad nacional, aunque advierte que este fenómeno es temporal y depende de los resultados deportivos

Por Félix Muñiz

 

 

La Copa Mundial de la FIFA 2026 ha logrado algo que durante años parecía imposible: crear un momento de unidad entre sectores de la sociedad mexicana marcados por profundas diferencias políticas, ideológicas y sociales. Así lo sostuvo el académico de la Facultad de Estudios Superiores Aragón de la UNAM, Hugo Luis Sánchez Gudiño, quien afirmó que el torneo ha abierto un paréntesis de convivencia que, aunque pasajero, refleja el enorme poder del deporte como fenómeno social.

De acuerdo con el especialista, lo que no consiguieron los discursos políticos, los llamados a la reconciliación o incluso las expresiones religiosas, el Mundial lo ha conseguido mediante la pasión compartida por el futbol. En especial cuando juega la selección mexicana, las diferencias parecen quedar suspendidas y emerge un sentimiento colectivo de identidad nacional.

Sánchez Gudiño explicó que durante los encuentros del combinado nacional se observa una fraternidad poco común entre personas de distintas clases sociales. A su juicio, este fenómeno convierte al futbol no solo en un espectáculo de masas, sino también en un auténtico termómetro de la realidad social del país, capaz de generar identidad, pertenencia y cohesión.

Sin embargo, el doctor en Ciencia Política advirtió que este clima de unidad tiene un carácter temporal. Mientras los triunfos alimenten el entusiasmo colectivo, prevalecerá el ambiente festivo. Pero si llegan las derrotas, podría aparecer el efecto contrario, con manifestaciones de frustración que, en ocasiones, se traducen en actos de violencia o en expresiones discriminatorias como los conocidos gritos homofóbicos.

Otro aspecto que destacó el universitario es que, pese al elevado costo de los boletos y de los productos relacionados con la Copa Mundial de la FIFA 2026, millones de aficionados han encontrado formas alternativas de vivir la experiencia. Las plazas públicas, el Fan Fest instalado en el Zócalo, las inmediaciones de los estadios, el Ángel de la Independencia y numerosos espacios emblemáticos del país se han convertido en puntos de encuentro para celebrar cada partido.

El académico recordó además que los mundiales organizados por México siempre han coexistido con contextos sociales complejos. En 1970, las heridas del movimiento estudiantil de 1968 seguían abiertas y las críticas al gobierno de Gustavo Díaz Ordaz marcaron el ambiente del torneo. En 1986, el país aún enfrentaba las consecuencias de los devastadores sismos de 1985 y un importante movimiento ciudadano de reconstrucción.

En 2026, señaló Sánchez Gudiño, el contexto también está acompañado por demandas sociales, como las de las Madres Buscadoras y otros colectivos que exigen verdad y justicia. Bajo este escenario, la Copa Mundial de la FIFA 2026 representa una pausa emocional que demuestra la capacidad del deporte para unir a la sociedad, aunque también recuerda que los desafíos nacionales permanecen una vez que termina el silbatazo final.

 

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