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Marcelo Ebrard pide que lo borren de la lista presidencial de 2030: “No que me maten, nada más que me borren”

El secretario de Economía intenta apartarse de las especulaciones sucesorias y concentra su discurso en la revisión del T-MEC

Por Félix Muñiz

 

 

El secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubon, pidió que lo excluyan de las listas de posibles aspirantes a la Presidencia de la República en 2030 y respondió con ironía a las preguntas sobre su futuro político: “No, no que me maten, nada más que me borren”. La frase, lejos de cerrar definitivamente las especulaciones, volvió a colocar al funcionario en el centro de la conversación sucesoria.

En conferencia de prensa en el Senado, después de comparecer ante la Junta de Coordinación Política y las comisiones relacionadas con economía y seguimiento del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), el funcionario federal Marcelo Ebrard insistió en que su prioridad inmediata es cumplir con sus responsabilidades al frente de la Secretaría de Economía.

“Yo estoy trabajando en lo que estoy trabajando. Nada más mi concentración, hoy, es sacar esto adelante”, sostuvo, antes de reiterar: “Bórrenme de sus listas, no se preocupen, yo estoy en lo del tratado”.

 

La referencia a la expresión política de pedir que lo den por muerto evocó el antecedente del expresidente Andrés Manuel López Obrador, quien también recurrió a una frase semejante antes de llegar a la Presidencia.

La comparación introduce una lectura inevitable: en la política mexicana, las declaraciones de distanciamiento electoral no siempre consiguen terminar con las conjeturas.

Sin embargo, las palabras de Ebrard tampoco constituyen una confirmación de aspiraciones futuras. Por ahora, el secretario busca colocar la negociación comercial por encima de cualquier interpretación sucesoria.

El T-MEC, entre los resultados y las promesas

El funcionario defendió la estrategia comercial de la presidenta Claudia Sheinbaum y aseguró que México conserva ventajas frente a otros competidores en el mercado estadounidense. Su objetivo es reducir los aranceles que afectan a industrias estratégicas, particularmente la automotriz, la siderúrgica y la del aluminio.

Ebrard sostuvo que la posición de México es favorable y rechazó las críticas que consideran fallida la negociación. También anticipó una revisión amplia del T-MEC y expresó su expectativa de avanzar en las conversaciones antes de concluir 2026 para ofrecer certidumbre a los inversionistas.

No obstante, el discurso optimista deberá contrastarse con resultados concretos. Mientras persistan los gravámenes estadounidenses y la incertidumbre comercial, las ventajas comparativas que reivindica el Gobierno no bastarán para disipar las preocupaciones de los sectores productivos.

La reducción efectiva de aranceles, la protección de las exportaciones y la estabilidad de las reglas comerciales serán indicadores más relevantes que cualquier declaración política.

Distanciamiento electoral bajo observación

La petición de Ebrard de quedar fuera de las listas para 2030 puede interpretarse como un intento de evitar distracciones en una negociación decisiva. Pero también evidencia la dificultad de separar la gestión pública de las expectativas sucesorias dentro de Morena.

Por ahora, el secretario pide que lo borren de la conversación presidencial. Su desempeño en el T-MEC, sin embargo, seguirá bajo escrutinio y será evaluado por sus resultados, no por la ironía con la que responde a las especulaciones políticas.

 

 

 

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