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PRI cierra filas por la seguridad en Chihuahua y defiende cooperación para fortalecer la soberanía frente al crimen organizado

Alejandro Moreno respalda a Maru Campos ante presión del crimen organizado en Chihuahua

Por Félix Muñiz

 

 

En un momento en que la seguridad en Chihuahua enfrenta desafíos complejos por su condición fronteriza, el dirigente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas lanzó un mensaje de respaldo contundente a la gobernadora Maru Campos, al advertir que la entidad vive una “presión brutal” derivada del avance del crimen organizado y que, ante ello, no hay espacio para vacilaciones.

La postura del líder priista Alejandro Moreno coloca en el centro del debate un punto que ha sido incómodo para muchos actores políticos: la seguridad pública exige decisiones firmes, inteligencia operativa y coordinación entre todos los niveles de gobierno.

En esa lógica, el apoyo expresado a la mandataria chihuahuense Maru Campos no es solo un gesto partidista, sino una lectura política sobre la dimensión del reto que enfrenta Chihuahua.

Por su ubicación estratégica en la frontera norte, Chihuahua ha sido históricamente una entidad disputada por grupos criminales. El tráfico de drogas, armas y personas convierte al estado en un punto neurálgico donde la gobernabilidad se pone a prueba todos los días.

Frente a este escenario, la crítica de apoyo del PRI plantea que combatir esta realidad no puede reducirse a discursos o cálculos políticos.

Alejandro Moreno fue claro al sostener que cooperar para enfrentar al crimen organizado no vulnera la soberanía nacional, sino que la fortalece. El planteamiento rompe con narrativas que suelen equiparar cooperación con debilidad, cuando en realidad —como lo subrayó— la soberanía se ejerce protegiendo la vida, la seguridad y la tranquilidad de las familias.

Esa visión cobra relevancia en un contexto donde la estrategia de seguridad requiere no solo fuerza institucional, sino coordinación efectiva entre gobiernos estatales, fuerzas federales y organismos de inteligencia. En ese sentido, el respaldo del PRI a las acciones emprendidas en Chihuahua busca mandar una señal política: frente al crimen, la prioridad debe ser el Estado de Derecho.

Desde una óptica crítica, el posicionamiento también interpela a quienes han querido politizar el tema de seguridad. Porque si algo demanda la crisis actual es carácter para tomar decisiones difíciles. Y en ese terreno, el apoyo a Maru Campos reconoce una conducción que, con aciertos y desafíos, ha colocado el combate a la delincuencia como eje central de gobierno.

“El crimen no se negocia, se enfrenta”, ha sido la línea que sostuvo Moreno Cárdenas, reforzando que su partido respaldará toda acción que le quite territorio a los criminales. Más que una consigna, es un recordatorio de que la seguridad no puede ser rehén de disputas partidistas.

La historia política, como señaló el dirigente priista, termina colocando a cada actor en su sitio. Y hoy el desafío está en decidir si se está del lado de la ley o de la omisión. Chihuahua no necesita titubeos, necesita instituciones fuertes.

Respaldar a Maru Campos en este contexto no significa cancelar la crítica, sino reconocer que, ante la presión brutal del crimen organizado en Chihuahua, cerrar filas en favor de la seguridad también es un acto de responsabilidad política. Porque defender a las familias chihuahuenses y recuperar la paz no es una bandera ideológica: es una obligación de Estado.

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