Afirma que la licencia del gobernador no basta y reclama detenerlo con fines de extradición ante las acusaciones de narcotráfico
Por Félix Muñiz

La nueva licencia solicitada por Rubén Rocha Moya no tranquiliza las aguas en Sinaloa; por el contrario, abrió otro frente político para Morena. El coordinador de los senadores del PAN, Ricardo Anaya Cortés, exigió que el gobernador con licencia enfrente a la justicia y que el Senado de la República discuta la desaparición de poderes en el estado por la intervención del narcotráfico y el crimen organizado.
El legislador panista Ricardo Anaya calificó de “absolutamente insuficiente” la licencia de Rocha Moya y recordó que, según sus señalamientos, un gran jurado en Estados Unidos lo acusó de narcotráfico, mientras una jueza federal habría girado una orden de aprehensión y autoridades estadounidenses solicitaron su detención provisional con fines de extradición.
Para el senador del PAN por el Estado de Querétaro Anaya Cortés, el caso no puede resolverse con una simple maniobra administrativa para retirar temporalmente al gobernador del escenario político. Su exigencia es directa: Rocha Moya debe ser detenido y, si se cumplen los requisitos legales, extraditado para enfrentar las acusaciones ante la justicia estadounidense.
Pero Anaya elevó todavía más el tono al reclamar consecuencias para todo el aparato institucional de Sinaloa. El PAN, dijo, ya presentó una iniciativa para solicitar la desaparición de poderes, bajo el argumento de que la presunta intervención del crimen organizado no solamente habría contaminado la elección de Rocha Moya, sino también la integración del Congreso estatal y del Poder Judicial.
El coordinador panista sostuvo que, una vez iniciado el periodo ordinario de sesiones, el Senado debe someter a votación la propuesta. “No basta con que haya vuelto a pedir licencia”, insistió.
La ofensiva de Anaya también alcanzó a Morena, partido al que acusó de mantener una actitud de protección hacia Rocha Moya. Según el senador, el oficialismo habría cambiado su discurso no por un compromiso con la justicia, sino por las consecuencias que el caso podría generar en la relación con Estados Unidos.
El legislador habló además de una supuesta “descomposición” interna de Morena y afirmó que el partido perdió su “brújula moral”. Mencionó otros casos y controversias que, desde su perspectiva, evidencian fracturas dentro del oficialismo.
Sobre una eventual extradición, Anaya recordó que existe un tratado entre México y Estados Unidos que contempla plazos para presentar pruebas y desahogar el procedimiento correspondiente. Sin embargo, cualquier responsabilidad penal deberá determinarse mediante las autoridades competentes y con pleno respeto al debido proceso.
La presión política aumenta: para el PAN, la licencia de Rocha Moya no puede convertirse en una salida de emergencia. Su demanda es doble y contundente: justicia para Rocha Moya y desaparición de poderes en Sinaloa.
