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El mole poblano, símbolo de identidad y patrimonio gastronómico ante el mundo: Alejandro Armenta

Puebla apuesta por su cocina tradicional como atractivo turístico rumbo al Tianguis Turístico 2027, mientras fortalece su conectividad aérea y busca que los beneficios alcancen a productores, cocineras y prestadores de servicios

Por Félix Muñiz enviado especial

 

PUEBLA, Pue.- El mole poblano vuelve a ocupar el centro de la promoción turística de Puebla, pero esta vez con una apuesta que busca ir más allá de la gastronomía: convertir uno de los platillos más reconocidos de México en una ventana hacia la historia, el trabajo comunitario y la identidad de los 217 municipios del estado.

Durante la Comida Homenaje del Mole Poblano “Entre sabores y grandeza”, el gobernador Alejandro Armenta Mier destacó que las cocineras tradicionales y los artesanos son guardianes de un patrimonio que ha sobrevivido al paso de las generaciones. El mensaje ocurre en un momento estratégico para Puebla, que se prepara para recibir el Tianguis Turístico 2027, del 9 al 12 de mayo, y busca aprovechar el encuentro para proyectar su oferta cultural y gastronómica ante visitantes nacionales e internacionales.

 

 

La relevancia del mole poblano no está únicamente en su receta. De acuerdo con la secretaria de Desarrollo Turístico, Carla López-Malo Villalón, el platillo reúne más de 20 ingredientes entre elementos dulces y salados, pero su mayor riqueza está en las historias que se transmiten alrededor de su preparación.

Además, agrego que existen más de 50 variaciones de mole poblano, porque la recetas varían muchísimo, dependiendo de las recetas familiares y de las distintas regiones del Estado

 

 

Esa dimensión cultural fue reforzada por Lázara Pérez Silva, cocinera tradicional de Huauchinango, quien recordó que el mole concentra siglos de historia y representa el encuentro de culturas, además de conservar raíces vinculadas con los pueblos originarios y la tradición conventual poblana.

 

 

El desafío para Puebla es que esa riqueza no se quede solamente en el discurso turístico. Detrás de cada plato existe una cadena que comienza en el campo y continúa con cocineras tradicionales, productores, artesanos, restaurantes, hoteles, turoperadores y otros prestadores de servicios.

En ese punto se encuentra una de las claves de la estrategia estatal: aprovechar la gastronomía como generadora de actividad económica para pequeñas y medianas empresas y para quienes producen los ingredientes que llegan a las cocinas poblanas.

La apuesta coincide con un esfuerzo por mejorar la llegada de visitantes. El gobierno estatal reporta que Puebla pasó de seis a 20 vuelos nacionales e internacionales, con conexiones hacia ciudades estadounidenses como Chicago, Newark, Nueva York, Los Ángeles y Houston, además de distintos destinos del país.

La mayor conectividad puede favorecer que más visitantes conozcan no sólo el mole poblano, sino también otras temporadas y especialidades emblemáticas, como el chile en nogada y el mole de caderas.

El encuentro gastronómico también reunió a productores de diferentes regiones, entre ellos José Manuel Fernández Parra, de Sidra Dorada; Esteban Patiño Lozano, productor de berries de Huejotzingo, y Reynaldo Mestre, apicultor del mismo municipio. Sus testimonios muestran que el turismo gastronómico depende de una red productiva mucho más amplia que la cocina.

En este contexto, el Tianguis Turístico 2027 representa una oportunidad para Puebla, pero también un reto: lograr que la promoción de sus sabores se traduzca en mayor comercialización, empleo y visibilidad para quienes sostienen cotidianamente este patrimonio.

El mole poblano tiene, en ese sentido, una ventaja difícil de replicar: no sólo se come, también cuenta una historia. Y Puebla busca que esa historia llegue cada vez más lejos.

 

 

 

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