Acusa manipulación en el proceso y advierte riesgo de retroceso democrático en México
Por Félix Muñiz

La elección de los 3 nuevos consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) se encuentra en el centro de una fuerte polémica, marcada por acusaciones de manipulación, favoritismo político y decisiones arbitrarias que ponen en entredicho la imparcialidad del proceso.
El coordinador de los senadores del PAN, Ricardo Anaya Cortés, lanzó una crítica frontal al denunciar que Morena estaría favoreciendo perfiles afines mientras excluye a quienes no respaldan sus intereses.
Desde el Senado, previo a la reunión de la Junta de Coordinación Política, el legislador panista Ricardo Anaya encendió las alertas al señalar que el Comité de Evaluación, encargado de analizar a los aspirantes, ha actuado de manera “verdaderamente tramposa”.
Según explicó el legislador queretano , en una decisión tomada “de noche”, se eliminó a la mitad de los candidatos sin justificación clara, en lo que calificó como un acto de opacidad y arbitrariedad.
El señalamiento más grave apunta a un patrón sistemático: premiar a quienes avalaron la polémica sobrerrepresentación de Morena y castigar a quienes se opusieron. “Están poniendo como árbitros electorales a quienes apoyan, respaldan y obedecen a Morena”, denunció. Como ejemplo, citó el caso de Erika Estrada, quien, pese a obtener una alta calificación de 81 puntos, fue excluida por haber votado en contra de decisiones favorables al oficialismo.
En contraste, aspirantes con calificaciones más bajas pero alineados con Morena habrían sido incluidos en las listas finales. Para Anaya Cortés, esto confirma una intención deliberada de capturar el órgano electoral. “Estamos viendo señales muy preocupantes de que Morena se enfila de manera directa a poner a sus incondicionales y tomar el control del INE”, advirtió.
El trasfondo de esta denuncia no es menor. El INE es el órgano encargado de garantizar elecciones libres y justas en México. Su captura, según el PAN, implicaría un retroceso histórico que evocaría las prácticas de los años 80, cuando el gobierno controlaba los procesos electorales. “Nadie en su sano juicio quiere regresar a esa época de fraudes electorales”, subrayó Anaya.
Además, alertó que el riesgo no se limita a la selección de perfiles, sino a la posibilidad de que las quintetas finales estén integradas únicamente por personas cercanas a Morena, lo que haría irrelevante cualquier votación en contra.
Ante este escenario, el PAN adelantó que votará en contra si se confirma la imposición de perfiles afines al oficialismo. Sin embargo, la preocupación central persiste: la credibilidad del proceso está en juego.
La elección de consejeros del INE, lejos de fortalecer la democracia, hoy se percibe como un campo de disputa política donde la imparcialidad parece haber quedado relegada. La acusación es clara: lo que debería ser un ejercicio técnico y transparente, se ha convertido en una operación de control.
