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Investigadores de la UNAM aseguran que la leche de madres con obesidad y sobrepeso impacta microbiota intestinal de sus recién nacidos

Estudio clínico revela cambios en el calostro y abre nuevas rutas para fortalecer la salud neonatal desde la lactancia materna

Por Félix Muniz

 

 

Investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) confirmaron que la leche de madres con obesidad y sobrepeso impacta la microbiota intestinal de sus recién nacidos, un hallazgo que aporta información valiosa para comprender cómo la salud materna influye en el desarrollo temprano del sistema inmunológico infantil.

El estudio fue encabezado por el investigador del Instituto de Biotecnología (IBt), Cuauhtémoc Licona Cassani, en colaboración con la inmunóloga Marion Brunck, del Instituto de Investigaciones Biomédicas. Ambos equipos analizaron muestras de leche materna y copro de bebés en tres momentos clave: durante las primeras horas posteriores al parto, al primer mes y al tercer mes de vida. La investigación se realizó en un hospital de alta especialidad en Nuevo León.

 

 

De acuerdo con Licona Cassani, la leche materna es un líquido biológico altamente complejo, cargado de nutrientes y mensajes inmunológicos que reflejan el estado de salud de la madre. En particular, el calostro —que se produce en las primeras 48 a 72 horas después del nacimiento— representa el primer gran estímulo para el tracto gastrointestinal del recién nacido.

Los resultados muestran que en madres con obesidad o sobrepeso ciertos grupos bacterianos están reducidos en el calostro. Estos microorganismos, conocidos como “primeros colonizadores”, son fundamentales porque preparan el entorno intestinal al consumir oxígeno y permitir posteriormente la llegada de bacterias benéficas como los lactobacilos.

Entre los primeros colonizadores se encuentran bacterias del filum Bacillota, especialmente Enterobacteriaceae, Staphylococcus y Streptococcus. Su función es clave para establecer una colonización equilibrada. Cuando su presencia es menor, la trayectoria natural de colonización intestinal puede alterarse, lo que potencialmente influye en la salud futura del bebé.

El equipo también cuantificó componentes como oligosacáridos humanos, metabolitos, compuestos libres y citocinas —mensajes inmunológicos esenciales— para correlacionar su presencia con el estado nutricional materno y observar el impacto en el tracto gastrointestinal infantil.

Aunque los hallazgos muestran diferencias importantes, los especialistas subrayan un mensaje contundente: la lactancia materna sigue siendo la mejor opción para la salud del recién nacido. Contiene bacterias benéficas, factores nutricionales y componentes inmunológicos insustituibles.

De acuerdo con los lineamientos de salud en México y la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia debe ser exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Este estudio abre nuevas oportunidades para diseñar estrategias que fortalezcan la salud materna y optimicen los beneficios de la leche humana desde el inicio de la vida.

 

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