Revela que no fue invitada al evento y cuestiona la presencia de ministros y juzgadores en un acto político de Morena
Por Félix Muñiz

La revelación de que la presidenta de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, no fue invitada al mitin encabezado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en el Monumento a la Revolución terminó por confirmar lo que desde un principio resultaba evidente: no se trató de un evento de Estado ni de una convocatoria institucional, sino de un acto político-partidista diseñado para fortalecer la narrativa del oficialismo.
La legisladora panista fue contundente al señalar que, en su calidad de presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, jamás recibió una invitación formal para asistir al evento. La razón, explicó, es simple: el encuentro tuvo una naturaleza claramente partidista y no una representación plural de las instituciones de la República.
Pero más allá de la exclusión de una de las principales figuras del Poder Legislativo, el hecho que encendió las alarmas fue la presencia de integrantes de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de otros actores vinculados al sistema judicial. Para López Rabadán, cuando quienes tienen la responsabilidad de impartir justicia aparecen en actos políticos de una fuerza partidista, se erosiona la percepción de independencia e imparcialidad que debe caracterizar a los juzgadores.
La crítica resulta especialmente relevante en un momento en que el país enfrenta un intenso debate sobre la autonomía de las instituciones. La división de poderes no es un simple concepto constitucional; es una garantía para los ciudadanos de que las decisiones judiciales no estarán condicionadas por simpatías políticas ni compromisos con el poder en turno.
Sin embargo, el evento también dejó al descubierto una estrategia gubernamental que, según la legisladora, busca desviar la atención de problemas mucho más profundos. Mientras México enfrenta señalamientos internacionales sobre la infiltración del crimen organizado en espacios públicos y políticos, el oficialismo parece más interesado en confrontar a la oposición y alimentar discursos de victimización.
López Rabadán contrastó esa postura con la de gobiernos estatales que han enfrentado directamente a grupos criminales mediante operativos, destrucción de narcolaboratorios y acciones concretas de seguridad. A su juicio, la soberanía nacional no se defiende mediante discursos ni concentraciones políticas, sino fortaleciendo el Estado de derecho y garantizando justicia para todos.
La ausencia de una invitación a la presidenta de la Cámara de Diputados terminó convirtiéndose en un símbolo del verdadero carácter del acto: un evento de partido presentado como un acto de unidad nacional. Y esa confusión deliberada entre gobierno, partido e instituciones sigue siendo una de las principales preocupaciones para quienes defienden la democracia y el equilibrio de poderes en México.
