Resulta llamativo que el nombramiento no haya sido enviado para su discusión antes de concluir el periodo ordinario: Manuel Añorve
Por Félix Muñiz

El nombramiento de Roberto Lazzeri Montaño como próximo embajador de México en Estados Unidos, propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum, comenzó a generar cuestionamientos en el Senado, donde legisladores del PRI y Movimiento Ciudadano pidieron a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) aclarar si existe o no un conflicto de interés antes de que avance el trámite parlamentario.
La preocupación, plantean senadores de oposición, no gira solo en torno al perfil del eventual diplomático, sino al proceso mismo y a la falta de información pública sobre posibles vínculos que pudieran comprometer su actuación en una de las representaciones más sensibles para México.
El coordinador de los senadores del PRI, Manuel Añorve Baños, advirtió que ya existen señalamientos sobre un posible conflicto de interés y consideró llamativo que el nombramiento no haya sido enviado para su discusión antes de concluir el periodo ordinario.
A su juicio, el retraso abre sospechas sobre la posibilidad de que el tema sea llevado a la Comisión Permanente para acelerar su eventual aprobación sin el mismo nivel de escrutinio político.
“Sería muy bueno que la Secretaría de Relaciones Exteriores aclarara este conflicto de intereses, si se tiene o no se tiene”, planteó el senador priista, al sostener que la transparencia beneficiaría incluso a la propia Cancillería.
En la misma línea, el coordinador de Movimiento Ciudadano en el Senado, Clemente Castañeda, confirmó que su bancada revisa el caso y comparte las preocupaciones expresadas. Aunque evitó adelantar una postura definitiva, subrayó que no harán caso omiso a los señalamientos y esperan una explicación institucional antes de que comience el procedimiento legislativo.
Más allá del caso Lazzeri, el debate reabre una discusión de fondo sobre los criterios para designar representantes diplomáticos en posiciones estratégicas. La embajada en Washington no es una sede menor: concentra temas de seguridad, migración, comercio y cooperación bilateral, por lo que cualquier sombra de conflicto de interés adquiere una dimensión política mayor.
La exigencia de PRI y Movimiento Ciudadano apunta a que la SRE despeje dudas antes de que el nombramiento llegue formalmente al Senado. En tiempos donde la política exterior enfrenta presiones inéditas, la crítica no es menor: la legitimidad de un embajador no solo depende de su trayectoria, sino de la confianza pública con la que llegue al cargo.
La discusión apenas comienza, pero deja una advertencia clara: en nombramientos de Estado, la opacidad también es un mensaje político.
