Afirma que la negativa no es personal, sino una discrepancia de fondo con la Cancillería por descalificar el informe de la Comisión de la ONU sobre la crisis de desaparecidos en México
Por Félix Muñiz

En una decisión que marca distancia con la política exterior del gobierno federal de Morena, el coordinador de los senadores del PAN, Ricardo Anaya Cortés, manifestó que su bancada votó en contra del nombramiento de Roberto Velasco como secretario de Relaciones Exteriores.
La razón, subrayó el legislador panista Ricardo Anaya, no es un asunto personal ni un cuestionamiento a su perfil profesional, sino una “diferencia de fondo” respecto a la postura asumida por la Cancillería frente al informe de la Comisión de la ONU sobre desaparición forzada.
El senador panista por el Estado de Querétaro Anaya Cortés explicó que la Secretaría de Relaciones Exteriores calificó como “sesgado y tendencioso” el informe del comité de Naciones Unidas.
Para el PAN, esa descalificación es inaceptable, pues consideran que el documento internacional pone el foco en una de las crisis más graves que enfrenta el país: la desaparición de personas.
El senador reconoció que el nuevo canciller Roberto Velasco es una persona “bien formada y técnicamente competente”, y destacó que hubo un diálogo respetuoso previo a la votación. Sin embargo, insistió en que el fondo del problema radica en la negativa del gobierno a reconocer la magnitud de la crisis. “El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe”, sostuvo.
En su argumentación, Anaya contrastó cifras para dimensionar la gravedad del fenómeno. Recordó que en el periodo más crítico del sexenio de Felipe Calderón se registraban siete personas desaparecidas por día, mientras que actualmente la cifra ha alcanzado hasta 40 desapariciones diarias. “Si eso no es una crisis grave, brutal en materia de desaparecidos, que nos digan qué lo es”, enfatizó.
La discusión se centra particularmente en el concepto de desaparición forzada, que implica participación del Estado por acción, omisión, tolerancia o aquiescencia. Anaya citó casos de policías estatales y funcionarios vinculados a proceso por este delito, ocurridos durante gobiernos de Morena, para sostener que no se puede negar la existencia de desaparición forzada cuando hay procesos judiciales en curso por ese ilícito.
Desde una perspectiva de crítica asertiva, la postura del PAN plantea una exigencia legítima: que la política exterior sea coherente con la realidad interna del país y que México atienda con seriedad los señalamientos de organismos internacionales. Descalificar de entrada un informe de la ONU, sin abrir un espacio de autocrítica o revisión, envía —según la oposición— un mensaje equivocado sobre el compromiso del Estado mexicano con los derechos humanos.
Al mismo tiempo, el propio Anaya Cortés dejó claro que desean éxito al nuevo canciller. “Si le va bien a él, le va bien al país”.
Esta declaración revela que el voto en contra no busca obstaculizar la gestión diplomática, sino enviar una señal política clara: la defensa de los derechos humanos y el reconocimiento de la crisis de desapariciones no puede ser un tema secundario ni sujeto a narrativas oficiales.
