La propuesta franco-mexicana de acrobacia, danza y música en vivo abrirá el 54 Festival Internacional Cervantino en Guanajuato
Por Félix Muñiz
El Festival Internacional Cervantino vuelve a colocar a Guanajuato como escenario de encuentro cultural, pero esta vez lo hace con una propuesta que obliga a mirar más allá de las expresiones escénicas tradicionales. “Vértigo”, versión especial de Vertige, llegará a la Plaza Allende el próximo sábado 3 de octubre para demostrar que el arte circense contemporáneo no tiene por qué ocupar un lugar marginal dentro de la programación cultural.
La pieza, concebida por Rachid Ouramdane y Nathan Paulin, de Chaillot – Théâtre National de la Danse, será resultado de una colaboración entre artistas de México y Francia, como parte de la Gran Fiesta Franco-Mexicana. La coordinación artística y de producción en México estará a cargo de Andrea Peláez.
La apuesta resulta significativa porque el circo contemporáneo suele quedar atrapado entre dos extremos: el espectáculo comercial que privilegia el impacto visual y una programación cultural que, en ocasiones, continúa privilegiando disciplinas consideradas más “serias”. “Vértigo” plantea romper con esa separación mediante una propuesta donde la acrobacia deja de ser únicamente destreza física para dialogar con la danza, la música y el espacio público.
La función inaugural del 54 FIC, programada a las 21:00 horas en la Plaza Allende, tendrá además acceso gratuito. La decisión abre una discusión necesaria sobre la relación entre grandes festivales y acceso ciudadano: llevar una producción internacional a un espacio público puede ampliar las audiencias, pero también exige que la cultura no quede reducida a acontecimientos extraordinarios dentro de calendarios festivos.
En “Vértigo”, el cuerpo es protagonista y también instrumento narrativo. La música en vivo, el movimiento y la acrobacia construyen una experiencia que apuesta por sorprender, pero también por cuestionar la manera en que el público observa y entiende las artes escénicas.
La presencia franco-mexicana aporta, además, una dimensión de intercambio cultural que puede ser valiosa si trasciende la fotografía protocolaria y se convierte en colaboración artística efectiva. El verdadero desafío estará en que estos encuentros produzcan continuidad y no se queden solamente como espectáculos de apertura.
“Vértigo” llegará al Cervantino con espectáculo, riesgo y virtuosismo, pero su mayor aporte podría estar en algo menos inmediato: demostrar que el arte circense también merece ocupar el centro de la conversación cultural.

